¿Calenqué de limpieza?

Hace unas semanas os contaba en este post mi brillante idea para tener la casa limpia, ordenada, estupenda y reluciente. Hoy puedo decir que me parto de risa de mí misma. Qué ingenua, por favor… Si leéis el post veréis que la idea en si está muy bien, la teoría es buena y la práctica factible. Pero amigos, la cabra siempre tira al monte. Y mis Pichulines son dos cabras montesas de las buenas. Es decir, que mi casa es un caos… pero un caos feliz, ¿eh? Eso siempre.

Hace tiempo vi en un documental de estos del canal “De casa” que enseñaban la casa de un famoso con 5 hijos. La casa era mona pero cuando enfocaban de cerca se veía que no estaba impoluta, vamos, que era una casa real con hijos reales. El presentador, para salir del paso dijo “se nota que esta casa está muy vivida”. Me encantó esa frase y desde ese día mi casa no está sucia ni desordenada, ¡mi casa está muy vivida!

Volviendo al post. Hay un par de cosas que sí han perdurado en el tiempo:

  • Las bolsas o cajas de objetos perdidos. Lo único malo, es que si no encuentras el momento para ir dejando lo que hay dentro en su sitio, pues se va convirtiendo en un cajón de sastre y allí hay de todo. DE-TO-DO. Pero siempre hay que mirar el lado positivo, ¿verdad? Pues lo primero bueno es que, como os decía, recoger es más fácil y no pierdes tiempo arriba y abajo. Lo segundo es que cuando buscas algo y no lo encuentras sabes que estará en una de las bolsas, así que no vas dando vueltas por la casa buscando y vas directo.
  • Las tareas diarias.
    Lavadora. Esa no nos la saltamos. Incluso algunos días ponemos dos. Otra cosa relacionada con la ropa que he estado probando recientemente es que, una vez la ropa está seca (nosotros tendemos, no tenemos secadora), la doblamos y al armario. Antes la ponía toda en el cuarto de la plancha con la intención de plancharla, pero se quedaba en eso, en una intención. Y al final el cuarto de la plancha era un gran armario, solo que sin serlo y con todo por ahí medio tirado, y los armarios de los dormitorios estaban vacíos. Así que decidimos ir planchando sobre la marcha antes de ponerse la ropa… Total, son 5 minutos. Y nos funciona de maravilla.
    Cocina. Esa tampoco nos la saltamos. Nosotros hacemos mucha vida en la cocina y no soporto que esté mal. Lo importante es no dejarlo para luego. Se acaba de desayunar y se recoje. Lo mismo con la comida y la cena. De momento así vamos tirando. Además los peques colaboran bastante porque es fácil para ellos poner la mesa, poner los platos en el lavavajillas y todas esas cosillas.
    Orden. Bueno… El orden no mata en nuestra casa… Hay rincones (especialmente uno de Jey lleno de cables y millones de cosas que no sé ni para qué son) que mejor no mirarlos. Pero en general intentamos que las cosas estén en su sitio. Así el día a día funciona mejor y todo el mundo sabe donde están las cosas que utilizamos.

El resto… pues mira, depende del día, de la semana y del mes. Intentamos que la casa no esté hecha una pozilga. Seguimos iendo al día. Cuando algo está sucio pues se limpia (o se planifica) y así vamos tirando. La verdad es que me encantaría tener la cosa un poquito más bien organizada pero con dos peques, el trabajo y los millones de cosas que hacemos durante el día pues como que de momento va a ser que no, ¡jajaja! Espero que en un futuro (próximo, si puede ser) escriba otro post con mejores noticias y avances en el tema.

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