Parto con epidural vs parto natural

Dos partos. El primero con epidural, el segundo natural. Dos experiencias totalmente distintas. Nada que ver.

Antes de quedarme embarazada nunca había pensado en la posibilidad de tener un parto natural… Supongo que el hecho de que mi madre nos nos diera a luz a mi hermano y a mí con anestesia hizo que no contemplara otras posibilidades. En cambio, mi marido viene de una familia en la que prácticamente todas la mujeres han dado a luz sin anestesia, y para él eso era lo más normal del mundo. Así que supongo que dependiendo del contexto que vengas y de cómo han parido las mujeres a tu alrededor verás como normal una cosa u otra.

Cuando me quedé embarazada la primera vez y empecé a informarme respecto al parto vi que había muchas posibilidades para manejar el dolor… Epidural, walking epidural, óxido nitroso (también conocido como gas de la risa), libertad de movimientos, meditación… Unos anulan totalmente el dolor y otros solo lo hacen más soportable… Escoger uno u otro ya depende de cada mujer, de su capacidad para soportar el dolor, del tipo de parto que desee, como se desarrolle el parto y de un millón de cosas más.

En mi caso el hospital donde me tocaba dar a luz solo tenía dos opciones. Parto con epidural o parto natural.
En mi primer parto (que puedes leer aquí), aunque iba muy decidida a tener un parto natural, acabé pidiendo la epidural, ya que llevaba muchísimas horas con contracciones que no dilataban y estaba agotada. En ningún momento me ofrecieron otras técnicas para paliar el dolor y relajarme. as cosas habrían sido muy distintas.
En el segundo (que puedes leer aquí), pude tener el parto natural que tanto deseaba, pero claro… fue un parto de solo 5 horas. ¡Nada que ver con el primero!

Y después de todo, ¿con cual me quedo? Pues con los dos, ¡claro! ¿Como podría escoger entre el nacimiento de mis dos hijos? Fueron dos de los días más importantes de mi vida, y la verdad es que guardo buenos recuerdos de los dos. Pero si tengo que escoger como quiero que sea el siguiente (si es que viene otro algún día), sin duda alguna, natural. Sí, duele mucho. Pero mucho, mucho. Llega un punto que piensas que no vas a poder soportarlo más, que te vas a morir. Pero puedes. Y cuando has podido, te sientes la mujer más fuerte del mundo, capaz de todo y más. La recuperación 1000 veces más rápida. No hay necesidad de sondas, ni de vías, ni de puntos (en la mayoría de casos). Y tienes un subidón que ni el cansancio puede contigo en esas primera horas con tu bebé recién estrenado. Es una sensación maravillosa. Sin duda, lo recomiendo.

 

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